miércoles

El néctar de las mariposas


Existen sutiles caminos de ascensión de la energía sexual (energía vital) a través de la columna vertebral, que van desde el hueso sagrado o sacro en la pelvis, hasta la coronilla en la cima del cráneo.


Ida (canal izquierdo, masculino), Pingala (canal derecho, femenino) y Sushumna o Brahmanadi central son los nombres con los que, según el Tantra yoga, son conocidos los canales principales por donde asciende la energía cuando despierta el durmiente fuego Kundalini, la serpiente ígnea.


En su ascensión alimenta a siete vórtices energéticos (chakras) que alineados a lo largo de la columna constituyen una parte fundamental de la anatomía sutil del ser humano.


Si bien con otros nombres dichos canales y centros energéticos también fueron manejados por los hombres de conocimiento de la América ancestral quienes en sus códices dejaron testimonio de su elevada sabiduría.
El propio ícono mariano de la Virgen de Guadalupe, supremo símbolo de México representante de lo sagrado cósmico femenino, es custodio del conocimiento de los sabios toltecas poseedores de los secretos para la trascendencia del entramado del espacio-tiempo (el petate o tejido de serpientes, como ellos lo representaban). 
Secretos que permiten acceder a lo más profundo de la matriz creadora. Hasta el omnipresente y primordial sonido capaz de manifestar las dimensiones, el OM de las culturas orientales, el Ometeotl del México sagrado, que en la actualidad algunos conceptualmente denominan campo morfogenético, lattice, etc..
Acceso posible solo por medio de la elevación de la energía interna que en su ascensión "alimenta a las mariposas". Unas "mariposas" que se corresponden con los 7 vórtices o chakras del canal energético central, localizados a lo largo de la columna conformada por las diferentes vértebras, lo que permite alcanzar niveles superiores de consciencia y con ello, la alteración de la percepción y el acceso a otras realidades.


El camino de Quetzalcoatl (la serpiente emplumada), para acceder al cielo.

"Has llegado a la tierra. Te envían acá tu madre y tu padre. Fuiste fundido, fuiste labrado en tu casa, donde está la dualidad.
...
La diosa del deseo deja pasar por su cuerpo y su corazón a los seres que se han quemado en el fuego solar.  Es el camino de regreso a un cuerpo humano.
De nuevo se confrontará Quetzalcoatl con las fuerzas de este lugar, donde rige el deseo.
Volverá a errar y a verse en el espejo negro para conseguir la purificación.
Es un dios que se vuelve hombre y un hombre que se vuelve dios, ciclo tras ciclo, para permanecer en el tejido de la vida y formar corazones que se muevan hacia todas partes.
No necesitan morir para ir al cielo. Necesitan estar íntimamente ligados a la tierra para permanecer en la presencia de Dios"

Todo lo anterior y mucho más se encuentra magistralmente plasmado en el magnífico documental titulado:

 Tula: Espejo del Cielo


Existen incontables métodos ancestrales y textos sobre los mismos, que hacen mención de técnicas de alquimia sexual y de sexualidad sagrada que permiten "alimentar a las mariposas" con el néctar del fuego Kundalini, tanto en pareja como de forma individual. Por ejemplo el yoga tántrico, o las técnicas del Tao de la sexualidad descritas en los textos de Mantak Chia, etc., etc..




Para aquellos llamados al celibato, una opción puede ser la práctica del sexto rito mencionado en siguiente texto:

"Hay sólo una diferencia entre una persona saludable y vital y un superhombre o súper-mujer. Los primeros canalizan la fuerza vital hacia la energía sexual, mientras que los últimos vuelven esta fuerza hacia arriba para crear equilibrio y armonía en los siete vórtices. Por eso un superhombre o una súper-mujer se hacen cada vez más jóvenes, día a día y momento a momento. Crean en su interior el auténtico elixir de la vida."


Alternativa que se suma a incontables más, como por ejemplo las danzas sagradas, entre otros muchos caminos que conducen al más profundo y elevada misticismo. Vías individuales hacia la supermujer y el superhombre autorealizados en el ser andrógino cuyo cuerpo de luz es capaz de trascender las limitaciones de la tridimensionalidad impuestas por la ilusoria y limitada percepción del mundo, para acceder a las realidades multidimensionales de octavas superiores. Los multiversos de la cuarta dimensión e incluso llegar a tocar la quinta, la dimensión del espíritu.


Elevar la energía vital por el canal central y nutrir los diferentes chakras podría igualmente expresarse a modo de alegoría como el "dar de beber a las mariposas". Condición que, como ya se ha dicho de manera reiterada en este espacio, puede hacer posible el trascender el espacio, y hasta el tiempo. 

Paladear ese nectar es degustar el sabor de la iluminación, es emplumar la serpiente.




“Te advierto, quien quiera que fueres, Oh! Tu que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tu ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias?. En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses.”
Frase inscrita en el antiguo Templo de Delfos


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Como en otras no pocas ocasiones, derivado de mis escritos hace algunos años fui contactado por una enigmática mujer chilena, sacerdotisa energética y viajera dimensional del espacio-tiempo, quien fue mi guía y compañera temporal por aquellas lejanas y australes latitudes, y mucho más allá, en el tiempo y en el espacio.
Por su intermediación me fueron entregadas muy trascendentales revelaciones al respecto de "mis vidas pasadas", de las cuales se desprendía nuestro reencuentro en estos tiempos para un trabajo espiritual específico, asociado tanto a mi antiguo nexo con ella como con el primer discípulo físico de esta época del linaje de Babaji. Uno de los grandes yoguis, maestro autorealizado.
Igualmente, por su conducto, fui llevado a la vivencia de profundas experiencias magistralmente resumidas de forma sensible e igualmente bella en la siguiente metáfora, con la que ella compartía muy cercanos vínculos.





Hubo un tiempo en que existieron hombres y mujeres que esperaban el paso de las mariposas sobre un acantilado y se disponían con sus brazos alzados para ofrecer el néctar de las flores que depositaban sobre las palmas de sus manos.

Bastaba que solo una de ellas bebiera el néctar para que el elegido se convirtiera en el Gran Viajero, porque en el momento preciso en que ésta se posaba sobre las palmas de sus manos, podía ver todo el universo contenido en el ala de la mariposa y percibir la infinita vida que hay en un segundo.



Los Hombres que Daban de Beber a las Mariposas creían que el Gran Viajero podía ver, sentir y vivir todas las vidas de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, y podía ver las vidas de él mismo para elegir el sitio y el universo al cual viajar...

Para luego sencillamente, desaparecer, desvanecerse en el aire.

Texto Juan Carlos Zagal, Laura Pizarro, Dauno Tótoro
TEATROCINEMA